La importancia de la buena toma de decisiones

La
toma de decisiones en tiempo y en forma es para un directivo clave. No nos
podemos permitir la imagen de aquél directivo que parado  en el andén de una estación, y en el momento
en que dos trenes paran al mismo momento, se pone a pensar y a pensar cual de
los dos le conviene más coger, hasta que tras todas sus elucubraciones, ve ante
sí como le parte el primer tren, y finalmente o debe de conformare con el
segundo o después de mucho pensarlo el segundo también acaba partiendo.
Proactividad,
anticipación capacidad de gestión del cambio, son elementos clave para
conseguir resultados en un entorno cambiante. Esto lo sabemos pero, cuál es el
proceso de decisión ideal?
Naturalmente, el número de opciones es
determinante, cuantas más alternativas hay en juego, más variables tiene que
procesar nuestro cerebro y más problemas tiene para tomar la decisión (a partir
de 6 ó 7 datos podemos empezar a colapsarnos).
Personas
con inclinación al perfeccionismo pueden tener dificultades en sopesar las
diferentes alternativas existentes.
Yo
como coach de directivos, me doy cuenta de que una de  las principales dificultades es reunir la
suficiente energía para “tomar el tren correcto” y “decidirse” cuando toca.
Los pequeños pasos:
  
En situaciones simples (4 pasos):
1.      Identificar lo que se debe decidir.
2.      Establecer los 3 o 4 criterios de
decisión
3.      Identificar el criterio clave o más
importante para mi o para la organización
4.      Decidir en función del Criterio
En
situaciones complejas (5 pasos)
1.      Identificar el problema
2.      Identificar las posibles causas
3.      Identificar la causa principal
4.      Identificar las posibles soluciones
5.      Identificar la principal solución
Las pequeñas recomendaciones
adicionales
Algo
que suele ayudar bastante para saber si una toma de decisiones es la correcta,
es pensar “qué sentimientos me evoca si tomo esta decisión”? ¿Qué sentimientos
me evoca tomar esta otra? Tener en cuenta esta reacción es fundamental.
 El segundo elemento que también ayuda, es
acostumbrarse a tomar la iniciativa en aquellas pequeñas decisiones que en
muchas ocasiones delegamos.

Al fin y al cabo, de lo que se trata es de construir un marco de
seguridad que proporcione  seguridad, y a
facultar al directivo sujeto a sentirse seguro para escoger el tren correcto de
entre varios, antes de que salga de la estación. Cualquier cosa antes de
quedarse sólo en el andén con las maletas

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